CAMBIO DE VENTANAS
Durante esta Novena de Pentecostés, que comienza mañana, nos toca remplazar aquello en nosotros que se parezca a Judas por algo nuevo como hicieron los Apóstoles con Matías. El hecho de que Judas vendió a Cristo por treinta monedas de plata y luego se suicidó, debió ser un momento traumatizante, que dejó a los apóstoles posiblemente plagados de culpabilidad y confundidos. Llegó así el momento en que tuvieron que hacer frente a esta catástrofe antes de que pudieran recibir el Espíritu Santo en Pentecostés. Había que reemplazar el dolor asociado con Judas con la paz y la curación asociadas con Matías.
Para recibir el Espíritu Santo en este Pentecostés, tú probablemente tendrás que reemplazar el trauma de un divorcio con la gracia del perdón y de la curación. Si tú has sido víctima de abuso físico, emocional o sexual, es posible que tengas que reemplazar tu dolor con el milagro del amor de Dios.
Porque de ser heridos y rechazados, normalmente tratamos de olvidar los Judas que se han ido lejos de nuestras vidas, pero debemos reemplazarlos. Primero, debemos perdonar a nuestros Judas. Luego, debemos pedirle al Señor que disponga todas las cosas para nuestro bien (Rom 8:28) mediante la sustitución de la desgracia por la gracia. El milagro de Matías precede al milagro de Pentecostés.
Prayer: Padre, llevo mi dolor a la cruz y dejo que Jesús crucificado me sane y me transforme.
Promise: "Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad'"(Jn 17:17).
Praise: San Matías pertenecía al "grupo" de discípulos y apóstoles que siguieron a Jesús desde Su bautismo en el Jordán hasta el día de Su ascensión (Hch 1:21). La tradición sostiene que incluso siguió a Jesús precisamente en el sufrimiento de la crucifixión.
Rescript: †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 1 de abril de 2015
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