ÁNIMO EN LA ESPERA
El Adviento es un tiempo de espera. Atravesamos las noches más largas del año a la espera de la luz del amanecer. El día de Navidad, los niños esperan para abrir sus presentes. Los cristianos esperamos que nuestras familias y amigos reciban a Jesús y celebren por primera vez, una verdadera Navidad.
Existen dos tipos de espera: una espera que nos pone nerviosos y nos drena emocionalmente y otra espera que renueva nuestras fuerzas. Si esperamos en contra de nuestra voluntad como víctimas de las circunstancias, nos sentiremos frustrados. Si decidimos esperar en Dios y rechazamos controlar nuestras vidas, nos llenamos de energía por este acto de fe. Cuando esperamos en Dios realmente estamos esperando por nosotros y/o por otros que están esperando en Dios. Hemos escogido aceptar el camino de Dios que conduce al perdón, la paciencia y la misericordia. Cuando esperamos en Dios, estamos admitiendo que o parcialmente hemos causado el retraso o que estamos perdonando setenta veces siete a los que se niegan a cooperar con el Señor.
Esperar en Dios implica arrepentimiento y/o perdón. Esta espera y búsqueda del alma nos revitalizará para recibir la Navidad. “Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor” (Sal 27:14).
Prayer: Padre, gracias por esperarme cuando lo que merecía era haber sido abandonado
Promise: “Vengan a Mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré” (Mt 11:28).
Praise: El nombre de san Juan Diego estará por siempre entrelazado a Nuestra Señora de Guadalupe. En una revelación individual, la Santísima Virgen se le apareció en el Cerro Tepeyac de México en 1531.
Rescript: Según el Código de Derecho Canónico, se otorga el Nihil Obstat (no existe impedimento para publicar) a Un Pan, Un Cuerpo por el periodo 1 de diciembre de 2020 al 31 de enero de 2021. Otorgado el 29 de abril de 2020. Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati
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