DIOS DEL CORAZÓN HERIDO DE NUEVO
En la Última Cena, Jesús nos dio Su Cuerpo y Sangre la noche en que fue traicionado. Esto fue un anuncio de las Misas por vendrían. El mayor regalo de Jesús, el don de Su propio Cuerpo y Sangre, es a menudo rechazado cuando nos rehusamos a creer en la Eucaristía o cuando tenemos actitudes de egoísmo en la Misa. ¡Qué desgarrador para Jesús cuando nos ve tratando de hacer que la Misa encaje adecuadamente en nuestras vidas en lugar de transformar radicalmente nuestras vidas para centrarlas en nuestro Señor Eucarístico!
Jesús es la persona más rechazada, separada y maltratada que jamás haya vivido. Sin embargo, Él sigue regresando por más. Se hace tan vulnerable cuando cambia fiel y constantemente el pan y el vino en Su Cuerpo y Sangre. Aún más, Jesús expone Su corazón quebrantado a un mayor quebrantamiento porque Él es Dios, Quien es Amor (1 Jn 4:8, 16). El Amor ama incondicionalmente. El Amor ama, aunque sea odiado y crucificado.
En esta solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, decídete aceptar la gracia de amar a nuestro Jesús Eucarístico. Ofrécete "como una víctima viva, santa y agradable a Dios" (Rom 12:1) para que Su Cuerpo y Su Sangre no sean más descreídos, ignorados y relegados más allá de los márgenes de vida de tanta gente. Haz reparación al Sagrado Corazón de Jesús.
Prayer: Jesús, dame la gracia de estar dispuesto a sufrir cualquier cosa para nunca rechazarte.
Promise: "Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que se los sirviera a la multitud. Todos comieron hasta saciarse" (Lc 9:16-17).
Praise: Alaba a Jesús resucitado, que derramó su sangre para que podamos ser liberados.
Rescript: †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 12 de diciembre de 2018
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