Martes, 22 de enero de 2019

Hebreos 6:10-20
Salmos 111:1-2, 4-5, 9-10
Marcos 2:23-28

NUNCA PERDER LA ESPERANZA

"Esta esperanza que nosotros tenemos, es como un ancla del alma, sólida y firme, que penetra más allá del velo" (Hebreos 6:19).

En la vida cristiana, un viejo dicho es certero: "Bien está lo que bien acaba". Hay personas que son como el buen ladrón que probablemente vivió una vida llena de pecados pero arrepentido momentos antes de morir (Lc 23:42-43). Otros pueden ser como Judas Iscariote, que pasó todos los días con Jesús durante tres años, pero al final traicionó a Cristo y se suicidó.

¿Perseveraremos cada uno de nosotros en nuestra fe? "Solamente deseamos que cada uno muestre siempre el mismo celo para asegurar el cumplimento de su esperanza" (Heb 6:11). Perseveramos porque esperamos. "En esperanza estamos salvados" (Rom 8:24). El Señor nos da esperanza con Su promesa y Su juramento (Heb 6:13,16). "De esa manera, hay dos realidades irrevocables –la promesa y el juramento – en las que Dios no puede engañarnos. Y gracias a ellas, nosotros, los que acudimos a Él, nos sentimos poderosamente estimulados a aferrarnos a la esperanza que se nos ofrece" (Heb 6:18). La fe no solo llega al escuchar la Palabra de Dios (ver Rom 10:17), sino también creyendo en la Palabra de Dios. Al creer en la promesa y el juramento de Dios, nos aferramos a la esperanza, y nos negamos a dejarla ir hasta que estemos en el cielo con nuestro Señor para siempre. Perseveramos porque "así lo espero". "Aférrate a la esperanza" (Heb 6:18).

Prayer: Padre, realiza mis esperanzas derramando Tu amor en mi corazón por medio del Espíritu Santo (Rom 5:5).

Promise: "Doy gracias al Señor de todo corazón, en la reunión y en la asamblea de los justos" (Sal 111:1).

Praise: Creer en la Biblia y las enseñanzas de la Iglesia salvó a Teresa de sucumbir a la desesperación.

Rescript: †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 1 de junio de 2018

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