Jueves, 18 de enero de 2018

1 Samuel 18:6-9; 19:1-7
Salmos 56:2-3, 9-13
Marcos 3:7-12

RABIANDO DE CELOS

"Saúl miró con malos ojos a David " (1 Samuel 18:9).

Saúl se durmió celoso; se despertó endemoniado (1 Sm 18:10). Caín también se durmió con celos (Gn 4:5). Después, cometió el primer homicidio y fratricidio. Los líderes religiosos del tiempo de Jesús estaban celosos de Él. Se negaron a morir a sus celos. En su lugar, terminaron por llevar a Dios a la muerte después de torturarlo brutalmente (Mt 27:18).

Muchos líderes religiosos después del tiempo de Jesús continuaron crucificando a Jesús y despreciándolo (Heb 6:6) al perseguir a Sus seguidores (ver Hch 9:5). Han hecho esto por el mismo motivo por el cual sus antepasados mataron a Dios — los celos (ver Hch 13:45).

Los celos son fatales. Fueron motivo del primer asesinato y del peor asesinato. Por celos, hemos matado tanto a los hombres como a Dios. Los celos son una de las fortalezas de combate que se levantan contra el conocimiento de Dios (ver 2 Co 10:4-5) y son más fuertes hoy en día.

"No piensen que la Escritura afirma en vano: El alma que Dios puso en nosotros está llena de deseos envidiosos Pero Él nos da una gracia más grande todavía" (Stg 4:5-6). Por lo tanto, por la gracia de Dios "no hagan nada por espíritu de discordia o de vanidad y que la humildad los lleve a estimar a los otros como superiores a ustedes mismos, Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás" (Fil 2:3-4).

Prayer: Padre, hazme tan seguro en Tu amor, que resistiré la tentación de ser celoso.

Promise: "Porque, como curaba a muchos, todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre Él para tocarlo" (Mc 3:10).

Praise: Antonio practicó la humildad hasta que se hizo habitual.

Rescript: †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 25 de julio de 2017.

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