LA HORA DE CENAR
Después que Mateo decidiera dejar su trabajo y seguir a Jesús, fueron a cenar a su casa (Mt 9:9-10). Nosotros también necesitamos cenar con Jesús después de nuestra conversión. En realidad, necesitamos cenar con frecuencia con Jesús, más bien a diario. En esta cena, Jesús producirá milagros. Él cambiará el pan y el vino en Su Cuerpo y Sangre. Esto hace posible que nosotros recibamos en nuestros cuerpos el Cuerpo y Sangre de Jesús. De esta manera, tenemos una intimidad inimaginable y comunión con el Señor. Permaneceremos en Él y Él en nosotros (Jn 6:56).
Esta comunión con el Señor se convierte en la fuente, el centro y el objetivo de nuestras vidas. Cuando Jesús regrese en el fin del mundo, Él cenará con aquellos que comulgan con Él (ver Lc 12:37), y los llevará a Su eterno banquete de bodas en el cielo. "Felices los que han sido invitados al banquete de bodas del Cordero" (Ap 19:9).
Ahora mismo, Jesús está hablando contigo de la manera que le habló a Mateo. Jesús dice: "Yo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos" (Ap 3:20). Abre la puerta; ofrece tu vida completamente a Jesús; cena con Jesús; mantén diariamente, una Comunión íntima con Dios.
Prayer: Padre, que todos lo que lean Un Pan, Un Cuerpo quieran ser comunicantes a diario.
Promise: "Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido. Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor" (Ef 4:1-2).
Praise: San Mateo, que era un recaudador de impuestos, dejó su trabajo para seguir a Jesús. Después escribió: "Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos" (Mt 5:3).
Rescript: †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 15 de mayo de 2017.
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