Miércoles, 13 de julio de 2016

san Enrique
Isaías 10:5-7, 13-16
Salmos 94:5-10, 14-15
Mateo 11:25-27

BAÑADO EN LA LUZ

"Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños" (Mateo 11:25).

Las mentes de los niños son como esponjas. Absorben y recuerdan gran parte de lo que sucede a su alrededor. Nosotros, los cristianos podemos ser como niños con nuestra receptividad a la revelación divina. Podemos ser sensibles a y embarazados con la presencia de Dios. Las enseñanzas de la Iglesia pueden impactar y cambiar nuestras vidas. Las palabras de la Biblia pueden parecernos como si saltaran de las páginas.

Estaremos muy receptivos a la revelación divina, si somos como "niños puros", es decir, si somos como niños conscientes de nuestra dependencia de Dios (Mt 11:25). Cuando sabemos que sin el Señor no podemos hacer nada (Jn 15:5), nosotros constantemente le pedimos ayuda. También, estaremos muy agradecidos por Sus gracias y bendiciones, porque sabemos que las necesitamos y solo Él les ha dado. Aun más, si somos conscientes de nuestra propia y total dependencia de Dios, nos daremos cuenta de que todo el mundo necesita desesperadamente al Señor, lo sepan o no. Por lo tanto, en el amor vamos a compartir al Señor, nuestra fe, y Sus bendiciones.

¿Estás constantemente orando, dando gracias al Señor, y compartiendo sus buenas nuevas? Si es así, eres un "niño puro" bañado en la luz de la revelación divina.

Prayer: Padre, Tus palabras son espíritu y vida (Jn 6:63).

Promise: "Porque el Señor no abandona a su pueblo ni deja desamparada a su herencia" (Sal 94:14).

Praise: San Enrique es el patrón de los duques, los no aceptados en las órdenes religiosas, los que están sin hijos y los minusválidos.

Rescript: †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 18 de febrero de 2016.

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