CONTRADECIR A DIOS O AGRADARLE EN LA ORACION
Podemos ir a la iglesia y pasar el tiempo pensando más en nosotros mismos que en Dios. Podemos humillar a otras personas en lugar de elevarlas ante el Señor (ver Lc 18:11). Podemos decir palabras en nuestra oración que pueden ser estupendas –si viviéramos como si creyéramos en ellas (ver Os 6:1-3). Nosotros podemos contradecir tanto a Dios (Ap 3:16) en nuestras oraciones que Él nos puede preguntar: "¿Qué haré con vosotros?" (Os 6:4)
A causa de nuestro pecado y rebelión, nuestra oración puede ser una abominación para el Señor (Prov 28:9). El Señor puede incluso detestar, cansarse de, y ser agobiado por nuestros servicios en la iglesia (Is 1:14). El Señor ha dicho: "Yo aborrezco, desprecio sus fiestas, y me repugnan sus asambleas" (Am 5:21). El Señor ha tenido suficiente con nuestra hipocresía, por lo que Él declara: "Cuando extienden sus manos, yo cierro los ojos; por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre! ¡Lávense, purifíquense!" (Is 1:15-16).
Por otro lado, nuestras oraciones pueden ser tan dulces como el olor del incienso al Señor (ver Sal 141:2). Podemos ser una alegría y una delicia para el Señor (Is 65:18). Nuestras vidas, oraciones y servicios en la iglesia pueden ser tan agradables al Señor que Él se regocija por nosotros con alegría, nos renueva en su amor, y canta con alegría por nosotros, "como en los días de fiesta" (Sof 3:18).
¿Qué está Dios recibiendo al escuchar tus oraciones y tus servicios en la iglesia?
Prayer: Padre, enséñame a vivir y orar para complacerte.
Promise: "Este último volvió a su casa justificado, pero no el primero" (Lc 18:14).
Praise: Juan da gracias a Dios por encontrar la Iglesia Católica, la Confesión y la Eucaristía. Tomó la llamada al arrepentimiento muy en serio al empezar cada Cuaresma yendo a recibir el Sacramento de la Reconciliación.
Rescript: †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 10 de noviembre de 2015.
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