ESPERANZA PARA LOS PECADORES
Pablo era el peor pecador del mundo (1 Tim 1:15), "ejemplo extremo" (1 Tim 1:16). Cometía "blasfemias, persecuciones e insolencias" (1 Tim 1:13). Pablo era el "ejemplo de los que van a creer" en Jesús (1 Tim 1:16). Ya que el Señor cambió a Pablo, sabemos que Él puede cambiar a cualquiera. No importa cuántos abortos se han cometido, cuántos niños han sido abusados, cuantos millones han sido dejados morir de hambre, el Señor puede cambiar cualquier cosa cambiando a cualquier persona.
Casi todas las personas creen en el poder del mundo, de la carne y del demonio de pervertir a la persona humana. No obstante, tan grande como parezca este poder, es finito. El poder de Dios de convertir a la persona humana es infinito. No nos quitará nuestro libre albedrío, pero el poder de la muerte y de la resurrección de Jesús es tan asombroso que nos mantiene alejados de poner demasiado énfasis en nuestro albedrío rebelde (vea 1 Jn 4:4).
La conversión de Pablo es una señal de esperanza. Nunca debemos renunciar ni a nosotros mismos ni a los pecadores más impenitentes. La gracia de Jesús basta (2 Co 12:9). No se puede encadenar a Su palabra (2 Tim 2:9). No hay nada imposible para Él (Lc 1:37). El amor de Jesús nunca falla (1 Co 13:8).
Ten esperanza. Jesús salva.
Prayer: Padre, que yo pueda esperar que Tu misericordia triunfe sobre la justicia (Stg 2:13).
Promise: "De la abundancia del corazón habla la boca" (Lc 6:45).
Praise: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho" (Lc 1:38).
Rescript: †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 14 de abril de 2015
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