EL PRIVILEGIO DE LA ENTREGA TOTAL
Jesús "lo dice bien clarito". Si vamos a ser cristianos, debemos renunciar a nosotros mismos (Mt 16:24). Esto no es una opción sino una necesidad. En verdad debemos renunciar a nosotros mismos hasta el punto de cargar nuestra Cruz cada día (Lc 9:23). Simplemente debemos ofrecer nuestras vidas (Mt 16:25) al crucificarnos con Cristo (Gal 2:19). Las vidas que vivimos ya no son de nuestra propiedad, sino unas "de fe en el hijo de Dios, que nos amó" y se entregó por nosotros (Gal 2:20).
Si alguien que no fuese Jesús nos anunciará que debemos perder nuestras vidas, quedaríamos comprensiblemente angustiados. Empero, cuando Jesús nos pide rechazarnos a nosotros mismos y perder nuestras vidas, debemos sentirnos honrados, privilegiados y agradecidos. "¿Sucedió alguna vez algo tan admirable o se oyó una cosa semejante?" (Dt 4:32) No le estamos haciendo un favor al Señor al responder a Su llamada; nos está haciendo Él un favor al llamarnos. Un día en los atrios del Señor es mejor que mil días en otra parte (Sal 84:11). El Señor no tenía que crearnos, incluirnos o hablarnos. Él nos está brindando misericordia y bendiciones cuando nos da la oportunidad de trabajar, vivir y morir por Él. Da una entrega total de tu vida a Jesús y agradécele tan gran privilegio.
Prayer: Padre, gracias por el privilegio de sufrir por amor a Ti.
Promise: "Él te hizo oír su voz desde el cielo para instruirte" (Dt 4:36).
Praise: San Cayetano construyó el Reino de Dios entre enfermos y pobres practicando el ministerio del amor de Dios.
Rescript: †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 14 de abril de 2015
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