EL ESPÍRITU SANTO Y LA CULTURA DE LA MUERTE
Susana era "muy hermosa y temía a Dios" (Dn 13:2). "Porque sus padres eran justos y habían instruido a su hija según la Ley de Moisés" (Dn 13:3). Susana estaba felizmente casada con Joaquín, un hombre, muy rico que era el más respetado de todos los judíos en Babilonia (Dn 13:4). Y Dios la bendijo también con hijos en su matrimonio (Dn 13:30). Era una mujer muy devota y hermosa, una hija querida, una esposa fiel y una madre dedicada.
Entonces, dos jueces malvados trataron de forzarla a entregarse en adulterio amenazándola con acusarla falsamente de fornicación y condenándola a muerte si no se rendía ante ellos. Sin embargo, Susana, decidió que era mejor perder la vida que la virtud. Ella valoraba su reputación, su matrimonio y su familia (Dn 13:23). Esa no era la primera acción mala que estos jueces habían cometido. Ellos habían subvertido la justicia al "dictar sentencias injustas, condenar a los inocentes y absolver a los culpables" (Dn 13:53). También, habían abusado sexualmente de varias mujeres (Dn 13:57).
El Señor salvó la vida y reputación de Susana. Salvó al esposo, familiares e hijos de la deshonra y el trauma. Él detuvo la subversión de la justicia y el abuso sexual de los jueces que venía ocurriendo desde años atrás. El Señor transformó una sociedad pervertida inspirando "el santo espíritu de un joven llamado Daniel" (Dn 13:45).
También nosotros necesitamos inspiración (ver 2 Tim 1:6-7) y transformar la cultura de la muerte en una civilización de Vida y Amor. ¡Ven, Espíritu Santo esta Cuaresma, Pascua y Pentecostés!
Prayer: Espíritu Santo, clama en mi corazón "Abba" ("Padre") (Gal 4:6).
Promise: "Yo tampoco te condeno, vete, no peques más" (Jn 8:11).
Praise: San Toribio bautizó y confirmó cerca de un millón de personas siendo Obispo de Perú.
Rescript: †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 25 de agosto de 2014
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