EL SEGUNDO MILAGRO
En el Día del Juicio, nosotros tendremos que rendir cuentas por nuestra respuesta a los milagros que el Señor ha obrado frente a nosotros. Si no nos hemos arrepentido de nuestros pecados en respuesta a esos milagros del Señor, seremos "precipitados hasta el lugar de los muertos" (Lc 10:15).
Diariamente presenciamos numerosos milagros: cada bautismo es un milagro por el cual recibimos una nueva naturaleza y nos convertimos en hijos adoptivos de Dios. En cada Misa, el milagro de los milagros ocurre: el pan y el vino se convierten en el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesús. Cada matrimonio, en el Señor, es un milagro por el cual dos personas se convierten en un ser inseparable (Mt 19:6). También, hemos visto muchos milagros de sanación a través del sacramento de la Unción a los Enfermos y a través de oraciones de sanación. Jesús prometió que aquellos que creen en Él harán las mismas cosas que Él, y aún harán cosas mayores (Jn 14:12). Esta promesa sigue cumpliéndose hoy día. Por lo tanto, también debemos experimentar el arrepentimiento como respuesta. Dejemos que cada milagro de curación, transformación o bendición nos guie a un segundo milagro: el milagro del arrepentimiento.
Prayer: Padre, que muchos se acerquen a la Confesión como respuesta a tus milagros.
Promise: "Ayúdanos, Dios salvador nuestro, por el honor de tu Nombre; líbranos y perdona nuestros pecados, a causa de tu Nombre" (Sal 79:9).
Praise: Dos veces por semana, san Francisco visitó una colonia cercana de leprosos, brindando esperanza y el mensaje de Jesús.
Rescript: †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 5 de junio de 2013
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